Sentí que te robaba cuando me llevé 200 trocitos de ti, 1 libro y yo a cambio no te di nada.

Seguí mi camino mirando hacia delante, sin girarme ni dar las gracias.

Custodié feroz mi nueva conquista hasta sentir que ya no me hacía falta.

Entendí que 1 solo de esos trocitos bastan, para hacerles felices y encender su llama.

Decidí entonces llevarlos a otros muchos para reflejarte en su mirada.

Soñé conque al menos 1 de todos, entre dulces susurros también te escuchara.

Ahora eres eterno, viajarás junto a cada uno de ellos, sus mejores deseos y esperanzas.

Sonríe ahora, sus tés calentitos están en cada trocito de tu alma de porcelana.